Se necesita un cierto descaro proponer mayores recortes de impuestos que tu rival, reclamar que tu plan es más barato que el suyo y luego sugerir que sus sumas coinciden debido al "sentido común". esto es lo que Donald Trump, el favorito iconoclasta por la nominación hizo en la mañana del 28 de septiembre de 2015 cuando se convirtió en el segundo candidato republicano que publicó su plan de impuestos, tras el intento de Jeb Bush a principios del mismo mes. Los críticos del plan de Bush dijeron que era un claro regalo a los altos ingresos financiado por suposiciones optimistas acerca de sus efectos sobre el crecimiento. En ambos casos, el señor Trump, que nunca ha sufrido de una escasez de descaro, convierte al plan de Bush en uno muy precavido.
El plan creado por el republicano Trump concede a los altos ingresos un gran golpe a sus recortes de impuestos. Las personas que ganan más de $150.000 verán como su tasa marginal de impuestos cae de cerca del 40% actual al 25%, tres puntos porcentuales menos que en el plan de Bush. Mientras que el exgobernador de Florida quiere más que duplicar el mínimo no imponible, la cantidad que se puede ganar antes de pagar impuestos, a $11.300, el señor Trump lo quiere cuadruplicar subiéndolo hasta $25.000 (o $50.000 para una pareja casada). Esto eliminaría más de la mitad de los impuestos de los hogares, asegura.
Los excesos no terminan ahí. El señor Trump es, además, mucho más agresivo sobre los impuestos a las empresas, prometiendo bajarlos al 15%, una oferta aún más baja del 20% de Bush. Aún más, el 15% sería la tasa más alta que cualquier negocio pagaría sobre sus ingresos, incluidos los autónomos. Esto animaría a muchas empresas a contratar autónomos en vez de trabajadores.
¿Cuanto costaría esta generosidad? El plan de Bush, que es mucho más modesto, reduciría los ingresos anuales en $376.000 millones o el 7,5% para 2025, sin tener en cuenta sus efectos sobre la economía. Siendo optimista, el plan de Trump daría un impulso a la economía de medio punto porcentual y, el coste del plan en ese caso se reduciría en dos tercios. El señor Trump no proporciona estimaciones detalladas pero asegura, increíblemente, que el plan se paga por sí solo, es decir, que no aumentará el déficit fiscal. En su conferencia de prensa, el señor Trump sugirió que la economía estadounidense alcanzará un crecimiento del 5 o el 6%. Esto, con certeza, pagaría los grandes recortes en los impuestos, pero es una fantasía.
El señor Trump sugiere nuevas fuentes de ingresos. Eliminaría muchas deducciones pero no especificó muchas de ellas. En particular si habló de la controvertida deducción llamada"carried interest", que es la parte de los beneficios de un fondo de inversión (hedge funds) que se lleva el manager del mismo. Esta eliminación de algunas deducciones aumentaría la recaudación en mil o dos mil millones de dólares.
Una novedad del plan de Trump y que diferencia su plan del de Bush es que el primero no bajaría los impuestos a los beneficios que las empresas estadounidenses consiguen en el exterior. A diferencia de Bush, el señor Trump mantendría los impuestos sobre esta parte de los beneficios de las empresas. Además las empresas ya no podrán diferir el pago hasta que el dinero se traiga de vuelta al país, eliminando el incentivo para guardar dinero en efectivo en el extranjero.
Una novedad del plan de Trump y que diferencia su plan del de Bush es que el primero no bajaría los impuestos a los beneficios que las empresas estadounidenses consiguen en el exterior. A diferencia de Bush, el señor Trump mantendría los impuestos sobre esta parte de los beneficios de las empresas. Además las empresas ya no podrán diferir el pago hasta que el dinero se traiga de vuelta al país, eliminando el incentivo para guardar dinero en efectivo en el extranjero.
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