Esta entrada es la continuación de esta otra.
Para clarificar mejor mi argumento, voy a dividir todos los países del mundo en dos categorías estancas:
En el primer grupo de países están Alemania, el Reino Unido, Francia, Austria, los países del norte de Europa, Japón, Corea del Sur y, por supuesto, Estados Unidos. En el segundo grupo de países están China, India, Marruecos, Egipto, etc.
Los países del primer grupo venden productos con una alta incorporación de tecnología y capital al segundo grupo de países, que a su vez, venden productos de baja tecnología y baja inversión de capital al primer grupo de países.
Como resultado de este proceso los países del primer grupo pagan a sus empleados salarios muchísimos más altos que los países del segundo grupo pagan a sus trabajadores. Resalto la palabra "muchísimos" porque es crucial al argumento.
Es, en definitiva, la vieja división internacional del trabajo (ley de las ventajas comparativas) que ya previno a su manera, el economista británico del siglo XIX David Ricardo. Portugal le vendía vino al Reino Unido a cambio de los textiles británicos. Cada país se especializaba en lo que tenía ventajas comparativas.
Sé que esta teoría no solo es difícil de comprender, sino lo que es peor, es difícil de interiorizar y asumir. Es mucho más fácil comprender y asumir la teoría, llamémosla así, de las ventajas absolutas (en realidad nunca ha recibido formalmente este nombre). Si un país produce todas las mercancías más baratas que el otro, en una situación de libre comercio exportará todos sus productos al segundo país, y este no producirá nada, absolutamente nada. Pero si la teoría de las ventajas comparativas es cierta, al primer país le interesa comprar al segundo país aquellos productos en los que este tiene ventajas comparativas.
Pero es difícil plantear en la realidad como se produciría esta teoría en la práctica. Voy a plantear mi argumentación en otra entrada.
Para clarificar mejor mi argumento, voy a dividir todos los países del mundo en dos categorías estancas:
- Aquellos países que tienen empresas con alta proporción de capital con respecto a la mano de obra. Son empresas químicas, petroquímicas, fabricantes de abonos sintéticos, petroleras y del gas, grandes empresas comerciales como Carrefour y Wallmart, grandes bancos y compañías de seguros, fabricantes de automóviles, agricultura muy mecanizada y especializada, de grandes aviones, de armas sofisticadas, maquinaria pesada, etc.
- Aquellos países que se concentran en empresas con altas necesidades de mano de obra pero con pocas necesidades de capital: textiles, calzado, agricultura de supervivencia o para el mercado interior, industria ligera, etc.
En el primer grupo de países están Alemania, el Reino Unido, Francia, Austria, los países del norte de Europa, Japón, Corea del Sur y, por supuesto, Estados Unidos. En el segundo grupo de países están China, India, Marruecos, Egipto, etc.
Los países del primer grupo venden productos con una alta incorporación de tecnología y capital al segundo grupo de países, que a su vez, venden productos de baja tecnología y baja inversión de capital al primer grupo de países.
Como resultado de este proceso los países del primer grupo pagan a sus empleados salarios muchísimos más altos que los países del segundo grupo pagan a sus trabajadores. Resalto la palabra "muchísimos" porque es crucial al argumento.
Es, en definitiva, la vieja división internacional del trabajo (ley de las ventajas comparativas) que ya previno a su manera, el economista británico del siglo XIX David Ricardo. Portugal le vendía vino al Reino Unido a cambio de los textiles británicos. Cada país se especializaba en lo que tenía ventajas comparativas.
Sé que esta teoría no solo es difícil de comprender, sino lo que es peor, es difícil de interiorizar y asumir. Es mucho más fácil comprender y asumir la teoría, llamémosla así, de las ventajas absolutas (en realidad nunca ha recibido formalmente este nombre). Si un país produce todas las mercancías más baratas que el otro, en una situación de libre comercio exportará todos sus productos al segundo país, y este no producirá nada, absolutamente nada. Pero si la teoría de las ventajas comparativas es cierta, al primer país le interesa comprar al segundo país aquellos productos en los que este tiene ventajas comparativas.
Pero es difícil plantear en la realidad como se produciría esta teoría en la práctica. Voy a plantear mi argumentación en otra entrada.
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