miércoles, 20 de julio de 2016

¿Como reaccionarán los otros países?

Esta entrada es la continuación de esta otra.

La principal falsedad del argumento de Trump contra el libre comercio y a favor del proteccionismo es que ignora las posibles reacciones del resto de los países del mundo. Suponer que los demás países no harán absolutamente nada para defender sus intereses comerciales es pensar que existen los ángeles. ¿Como reaccionarán los otros países?

En la entrada anterior dividí los países del mundo en dos categorías, los que exportan productos con una proporción elevada de capital (mercancías intensivas en capital), que normalmente son países desarrollados como Estados Unidos, y un segundo conjunto de países, que exporta a los países del grupo anterior productos intensivos en mano de obra, es decir, productos muy difíciles de mecanizar, incluso siendo esto posible, la mano de obra es tan barata que es más rentable no mecanizar la producción.

De momento vamos a suponer que en el mundo solo existen dos países, Estados Unidos y Filipinas. Después introduciremos un tercer país, Brasil. Supongamos que Estados Unidos solo exporta a Filipinas aviones Boeing de pasajeros, y que Estados Unidos tan solo importa ropa de Filipinas. En realidad los aviones Boeing de pasajeros representan a todos los productos de alta inversión (intensivos en capital) que produce los Estados Unidos. La ropa representa a todos los productos intensivos en mano de obra.

Imaginemos que Trump es elegido como presidente de los Estados Unidos y que aumenta las tarifas arancelarias a la ropa importada de Filipinas. Como consecuencia aumentará la producción de ropa en los Estados Unidos (en realidad esto es falso pero lo razonaremos en la próxima entrada, pero por ahora aceptemos pulpo como animal de compañía).

En realidad supongo que Estados Unidos sería expulsado de la Organización Internacional del Comercio. pero dejemos este punto aparte.

¿Qué hará Filipinas? Lógicamente defender lo suyo. Si Filipinas exporta menos ropa a los Estados Unidos, Filipinas comprará menos aviones Boeing a dicho país, es decir, elevará las tasas arancelarias a los aviones estadounidense.

Si Filipinas necesita más aviones, ¿donde los comprará?

En un tercer país. Por ejemplo, en Brasil. Este país fabrica aviones Embraer, que no son tan buenos como los Boeing pero en caso de necesidad sirve para reemplazarlos. Quizá los aviones de Embraer consuman más combustible cada mil millas que los Boeing, pero Filipinas hará la vista gorda sobre este punto u otros.

Resultado: Filipinas y los Estados Unidos exportarán menos de sus productos.

Hay que considerar que al menos, para los Estados Unidos, la disminución de las exportaciones de aviones compensará una parte de la totalidad de los puestos de trabajo que se creen en el sector textil.

¡Ojo al dato! Hemos llegado a la conclusión de que Estados Unidos suprimirá puestos de trabajo bien pagados en el sector aeronáutico, pero creará puestos de trabajo mal pagados en el sector textil.

¿Donde está en este argumento el lema Make America Great Again? ¿Es este el modo de enriquecer un país?

NOTA FINAL: Usted puede pensar que Filipinas es un país muy pequeño en relación al tamaño de los Estados Unidos? Si esto es así, entonces esta política económica proteccionista apenas creará puestos de trabajo en la industria textil de los Estados Unidos. Esta es una manera de darle la vuelta al argumento. Pero en realidad hablando de Filipinas queremos significar el resto del mundo. Tache Filipinas y ponga el resto de los países del mundo.

Ahora Filipinas el resto de los países del mundo ya son mucho más grande la economía estadounidense.

Trumpnomics

Se necesita un cierto descaro proponer mayores recortes de impuestos que tu rival, reclamar que tu plan es más barato que el suyo y luego sugerir que sus sumas coinciden debido al "sentido común". esto es lo que Donald Trump, el favorito iconoclasta por la nominación hizo en la mañana del 28 de septiembre de 2015 cuando se convirtió en el segundo candidato republicano que publicó su plan de impuestos, tras el intento de Jeb Bush a principios del mismo mes. Los críticos del plan de Bush dijeron que era un claro regalo a los altos ingresos financiado por suposiciones optimistas acerca de sus efectos sobre el crecimiento. En ambos casos, el señor Trump, que nunca ha sufrido de una escasez de descaro, convierte al plan de Bush en uno muy precavido.

El plan creado por el republicano Trump concede a los altos ingresos un gran golpe a sus recortes de impuestos. Las personas que ganan más de $150.000 verán como su tasa marginal de impuestos cae de cerca del 40% actual al 25%, tres puntos porcentuales menos que en el plan de Bush. Mientras que el exgobernador de Florida quiere más que duplicar el mínimo no imponible, la cantidad que se puede ganar antes de pagar impuestos, a $11.300, el señor Trump lo quiere cuadruplicar subiéndolo hasta $25.000 (o $50.000 para una pareja casada). Esto eliminaría más de la mitad de los impuestos de los hogares, asegura.

Los excesos no terminan ahí. El señor Trump es, además, mucho más agresivo sobre los impuestos a las empresas, prometiendo bajarlos al 15%, una oferta aún más baja del 20% de Bush. Aún más, el 15% sería la tasa más alta que cualquier negocio pagaría sobre sus ingresos, incluidos los autónomos. Esto animaría a muchas empresas a contratar autónomos en vez de trabajadores.

¿Cuanto costaría esta generosidad? El plan de Bush, que es mucho más modesto, reduciría los ingresos anuales en $376.000 millones o el 7,5% para 2025, sin tener en cuenta sus efectos sobre la economía. Siendo optimista, el plan de Trump daría un impulso a la economía de medio punto porcentual y, el coste del plan en ese caso se reduciría en dos tercios. El señor Trump no proporciona estimaciones detalladas pero asegura, increíblemente, que el plan se paga por sí solo, es decir, que no aumentará el déficit fiscal. En su conferencia de prensa, el señor Trump sugirió que la economía estadounidense alcanzará un crecimiento del 5 o el 6%. Esto, con certeza, pagaría los grandes recortes en los impuestos, pero es una fantasía. 

El señor Trump sugiere nuevas fuentes de ingresos. Eliminaría muchas deducciones pero no especificó muchas de ellas. En particular si habló de la controvertida deducción llamada"carried interest", que es la parte de los beneficios de un fondo de inversión (hedge funds) que se lleva el manager del mismo. Esta eliminación de algunas deducciones aumentaría la recaudación en mil o dos mil millones de dólares.

Una novedad del plan de Trump y que diferencia su plan del de Bush es que el primero no bajaría los impuestos a los beneficios que las empresas estadounidenses consiguen en el exterior. A diferencia de Bush, el señor Trump mantendría los impuestos sobre esta parte de los beneficios de las empresas. Además las empresas ya no podrán diferir el pago hasta que el dinero se traiga de vuelta al país, eliminando el incentivo para guardar dinero en efectivo en el extranjero.

Las mentiras del argumento trumpista

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Para clarificar mejor mi argumento, voy a dividir todos los países del mundo en dos categorías estancas:

  1. Aquellos países que tienen empresas con alta proporción de capital con respecto a la mano de obra. Son empresas químicas, petroquímicas, fabricantes de abonos sintéticos, petroleras y del gas, grandes empresas comerciales como Carrefour y Wallmart, grandes bancos y compañías de seguros, fabricantes de automóviles, agricultura muy mecanizada y especializada, de grandes aviones, de armas sofisticadas, maquinaria pesada, etc.
  2. Aquellos países que se concentran en empresas con altas necesidades de mano de obra pero con pocas necesidades de capital: textiles, calzado, agricultura de supervivencia o para el mercado interior, industria ligera, etc.

En el primer grupo de países están Alemania, el Reino Unido, Francia, Austria, los países del norte de Europa, Japón, Corea del Sur y, por supuesto, Estados Unidos. En el segundo grupo de países están China, India, Marruecos, Egipto, etc.

Los países del primer grupo venden productos con una alta incorporación de tecnología y capital al segundo grupo de países, que a su vez, venden productos de baja tecnología y baja inversión de capital al primer grupo de países.

Como resultado de este proceso los países del primer grupo pagan a sus empleados salarios muchísimos más altos que los países del segundo grupo pagan a sus trabajadores. Resalto la palabra "muchísimos" porque es crucial al argumento.

Es, en definitiva, la vieja división internacional del trabajo (ley de las ventajas comparativas) que ya previno a su manera, el economista británico del siglo XIX David Ricardo. Portugal le vendía vino al Reino Unido a cambio de los textiles británicos. Cada país se especializaba en lo que tenía ventajas comparativas.

Sé que esta teoría no solo es difícil de comprender, sino lo que es peor, es difícil de interiorizar y asumir. Es mucho más fácil comprender y asumir la teoría, llamémosla así, de las ventajas absolutas (en realidad nunca ha recibido formalmente este nombre). Si un país produce todas las mercancías más baratas que el otro, en una situación de libre comercio exportará todos sus productos al segundo país, y este no producirá nada, absolutamente nada. Pero si la teoría de las ventajas comparativas es cierta, al primer país le interesa comprar al segundo país aquellos productos en los que este tiene ventajas comparativas.

Pero es difícil plantear en la realidad como se produciría esta teoría en la práctica. Voy a plantear mi argumentación en otra entrada.

¿Creará Trump puestos de trabajo?

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Trump asegura que creará puestos de trabajo. El razonamiento es muy sencillo y elemental pero falso. Primero repasemos que asegura el trumpismo (¿trumpnomics?) respecto a como está la situación economía actual estadounidense.

Trump asegura que durante las últimas décadas la industria estadounidense ha emigrado (ha invertido) a países con mano de obra más barata, países como China, India, Pakistán, Bangla Desh, Vietnam, etc. Se han cerrado plantas fabriles en Estados Unidos para, a continuación, abrirse unas iguales en dichos países.

Según Trump, la lógica de este proceso es la siguiente: al producirse esta emigración de capital, ha aumentado el paro. No sirve de nada argumentar que el paro en los EE UU es del 5%, el mismo que en Gran Bretaña. Imaginad lo que dirían Trump y Nigel Farage si sus respectivos países tuvieran el 23% de desempleo como España.

Pero sigamos con el argumento trumpista. Conforme las antiguas industrias estadounidense han cerrado sus plantas en los EE UU y han abierto unas nuevas en otros países con mano de obra mucho más barata (y subrayo lo de mucho porque es importante para el argumento), el desempleo y la pobreza han aumentado al mismo tiempo que han disminuido los salarios. También se ha producido una disminución de la cuantía de los planes sociales y las pensiones. COMENTARIO AL CANTO: ¿NO ERA QUE LOS REPUBLICANOS ESTABAN EN CONTRA DE LOS PLANES SOCIALES QUE ACOSTUMBRA A LOS POBRES A VIVIR SIN TRABAJAR?

Este proceso de deslocalización (que así se llama) de la industria se produce por culpa del libre comercio. EE UU ha bajado, al igual que la gran mayoría de los países, la tasas arancelarias y ha eliminado restricciones (como cupos y dumping) a las importaciones.

De lo anterior se desprende que para volver a la situación de hace 30 o 40 años hay que revertir las políticas que nos han llevado a esta situación, que en la práctica son dos:
  1. Los inmigrantes nos roban los puestos de trabajo, luego hay que echarlos del país.
  2. Las importaciones sin control dan como resultado el mismo que los inmigrantes, ya que aunque los trabajadores de esos países tercermundistas no vienen directamente a nuestro país a robarnos los puestos de trabajo, sus mercancías que nosotros les compramos dan el mismo resultado.

En el siguiente artículo veremos la falacia de este argumento.

Previsiones económicas si gana Trump

Donald Trump es un multimillonario, aunque probablemente lo sea menos que lo que la mayoría de la gente cree.

Siendo esto verdad, debería despertar enormes sentimientos de confianza para los mercados, pero esto es justo al contrario: Los mercados, lo que en Estados Unidos se resume en dos palabras, Wall Street, desconfían mucho de Donald Trump.

Recomiendo la lectura de este artículo. En concreto, el artículo habla de caidas en la bolsa, en el valor del dólar, en el mercado de bonos, en los precios de los activos inmobiliarios y los ingresos de los hogares, así como subidas del desempleo y los tipos de interés (esto último es cosecha mía).

Lo más perjudicial es que si gana Trump, se expulsarían a 11 millones de extranjeros del país, con lo que muchos puestos de trabajo quedarían sin cubrir, los salarios subirían. Además, se impondrán restricciones a las importaciones. Este razonamiento lo continuaré en la próxima entrada de este blog.